El Coleccionismo en la Antigüedad Griega

El Coleccionismo en la Antigüedad Griega

Grecia desarrolló una civilización tan avanzada para su época que sienta las bases del Coleccionismo.

De su postura ética sobre la vida nace el desarrollo de la Filosofía, basada en códigos morales que tratan fundamentalmente, de poner en valor la persona por encima de la colectividad.

Cuando valoramos las obras artísticas, lo hacemos en función de su autenticidad y su originalidad, conceptos que también se desarrollan desde la antigüedad griega.

Otro concepto que también cultivarían es la estética y el ideal de belleza. Esa búsqueda de la verdad en la belleza, van a ser los estandartes de esta civilización. Desde el punto de vista artístico, hemos heredado que las obras han de ser buenas, bellas y auténticas.

Y esa admiración por la belleza va a ser determinante para despertar un gran interés por las piezas artísticas, potenciando la ejecución de las mismas.

Templos y Tesoros de Grecia

Los orígenes del Coleccionismo tienen su fundamento en lo religioso. Las primeras piezas artísticas estuvieron dedicadas a los dioses y estaban localizadas en los Templos.

La distribución de las piezas en ellos se organizaba de la siguiente manera:

  • En el Atrio se disponían las grandes esculturas que se le ofrecían al Dios.
  • En la Naos, había diferentes exvotos que se ofrecían al dios.
  • En el Tesoro (del griego “Tesaurus”: algo valioso), albergaban las piezas más pequeñas y valiosas, tanto por su material, como por su belleza. Es en ellos donde se aprecian los primeros rasgos de la actividad coleccionista.

Todos los dioses poseían un tesoro particular, conformado por “exvotos”; Piezas realizadas en materiales nobles, joyas, lingotes de oro y plata o incluso monedas, que daban fe de la grandeza y popularidad del dios.

Los griegos tenían un sentido estético muy marcado, si veían una pieza que, aún realizada en material noble, no tenía interés artístico, la fundían y la convertían en lingotes de oro o plata, y pasaba a formar parte del tesoro, porque el valor de la materia prima prevalecía.

Los tesoros situados en el interior de los templos eran de dimensiones muy reducidas, por cuestiones de seguridad. Cuando ya no podían albergar más piezas, se construía uno exterior, anexo al templo, con la misma fisonomía, pero en una escala más reducida.

Van a ser los primeros en llevar un control de las piezas que tenía el tesoro, en un inventario. En él aparecía el nombre del dios, la fecha de la donación, en número de donante y su nacionalidad.

Estos inventarios estaban realizados en placas de mármol talladas, cuyo recuento anual era realizado por el sacerdote. A ellos se les encargaban de la conservación preventiva de las piezas; su colocación en determinados lugares y su revisión. En cuanto a las piezas que se deterioraban se reconstruían bajo criterios miméticos.

Las visitas a los templos estaban bien organizadas. A los extranjeros o peregrinos que iba a visitar la ciudad de Atenas se les ofrecía un itinerario en papiro para que pudieran admirar la belleza de la Acrópolis. Los fondos de los tesoros, aunque no siempre estaban abiertos al público, eran visitables pagando una entrada para poder verlos.

Todos estos datos los conocemos gracias a los escritos de Pausanias, historiador y geógrafo, que se dedicó en el s. II a.C. a viajar por toda Grecia (además de Italia, Asia y África) escribiendo sus vivencias en su libro “Itinerario por la Magna Grecia”. Un total de diez volúmenes donde habla de las esculturas, templos, tesoros, colecciones y pinacotecas que  estaban en la Acrópolis de Atenas, en los llamados Propóleos adosados a las murallas.

La cultura Griega se divide en tres periodos. El Arcáico, desde el I milenio a.C., hasta el I tercio del siglo V a.C.; El Clásico, que abarca desde de II tercio del siglo V a.C., hasta finales del siglo IV a.C.; y por último, el Helenístico, desde el siglo III a.C., hasta mediados de II a.C.

Las Pinacotecas

Independientemente a los tesoros de los Templos, los griegos contaban con otras instituciones destinadas a guardar colecciones de Arte; las Pinacotecas, (del griego “Pina”: tabla; “Pinate”: cuadro).

Estaban destinadas a albergar pinturas al temple sobre tabla (el óleo, era una técnica poco desarrollada). Muchas de ellas se situaban en los Propóleos de las ciudades, zonas colindantes con las murallas, abiertas al público que quisiera conocer las obras.

Como medida preventiva, las obras contaban con un postigo o puertas abatibles para poder cerrarlas y protegerlas.

Estas colecciones también podían estar en los interiores de las casas señoriales.

La Cultura Helenística

En la época Helenística el imperio griego de Alejandro Magno se descompone y el sentido de unidad se pierde, lo importante es que por primera vez se introduce el concepto de Historia.

Frente a la invasión de Roma en el siglo I a.C., los griegos ven que todo lo conseguido puede ser arrebatado e intentan conservarlo. De este modo, ante el temor de la pérdida de las grandes obras griegas, comienzan a sacar vaciados en bronce de las grandes esculturas. Además todos los conocimientos recogidos por las obras de los grandes filósofos (Sócrates, Platón o Aristóteles) y los grandes maestros de tragedias, comienzan a ser copiadas.

Las Bibliotecas

En la época Helenística, van a existir dos grandes focos de cultura en las ciudades, entre las que destacan Pérgamo y Alejandría.

En Pérgamo existía una gran biblioteca dedicada a Atenea, diosa del conocimiento, con más de 600.000 volúmenes copiados en pergamino, además de contar con una Pinacoteca. Las instalaciones tenían un gran pórtico mirando al mar, donde los filósofos paseaban con sus alumnos. También poseía una sala de honor, donde se recogieron obras de carácter escultórico, retratos y bustos de personajes griegos ilustres (poetas, historiadores, etc.).

Este edificio supone la primera vez que existe un “museo” histórico.

Todo lo que mueva a estas colecciones, independientemente del valor estético, es su sentido histórico, por el cual se las reúne; los personajes más ilustres de la cultura griega.

Por otra parte, en Alejandría, se encontraban los Ptolomeo. Una ciudad famosa por su gran biblioteca, repleta de documentos escritos sobre papiros.

El interés que suscitaba la escultura griega en el Imperio Romano suscitó un amplio comercio de obras de arte con los pueblos helenísticos.

El Mouseion

En el periodo helenístico también surge el Mouseion, una institución muy importante para el mundo del coleccionismo, por ser el primer precedente del Museo, tal y como lo conocemos hoy en día.

El Mouseion fue un complejo cultural, un santuario dedicado a las nueve musas, conformado por dependencias dedicadas al desarrollo de la cultura griega: escuelas filosóficas, institución de enseñanza, investigación científica, lugares dedicados al arte o Pinacotecas y a la cultura o Bibliotecas, etc.

El complejo arquitectónico estaba repleto de galerías porticadas dedicadas al paseo, y estaba ubicado en los Propóleos junto a la muralla de las ciudades.

Tuvo gran fama el Mouseion de Tolomeo Filadelfio en Alejandría, con matices de un museo de Historia Natural, ya que poseía colecciones artísticas y literarias, además de objetos de botánica, zoología o anatomía.

Inmaculada Peña, Artista Plástica

Artículo escrito por Inmaculada Peña

7 Abril, 2022
Artista Licenciada en Bellas Artes en la Especialidad de Pintura por la Universidad de Sevilla.

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