Saeta jerezana

La saeta jerezana es corta, punzante, nacida del dolor y de la raíz profunda de nuestra cultura. Federico García Lorca hablaba de ‘soníos negros’, la metáfora que ‘Manuel Torre’ utilizó para definir ese duende inexplicable que brota de lo más hondo, de lo que no siempre vemos pero sentimos, y que nos acerca a la esencia misma del arte flamenco. Sonidos que atraviesan los años y nos llegan, intactos, desde quienes supieron recoger esa herencia en voz y emoción.
Razón de peso para destacar la iniciativa que por segundo año consecutivo ha llevado a cabo el Casino Jerezano, con su completo programa de saetas que ha tenido lugar desde el balcón de su sede durante toda la Semana Santa. Una apuesta decidida por nuestro patrimonio inmaterial, por la memoria viva de nuestra tradición, por la continuidad de un arte que en Jerez se cruza con lo extraordinario.
Iniciativas como esta nos recuerdan que no todo se mide en lo tangible; que la grandeza de nuestro patrimonio también se encuentra en un canto que corta el aire, en un instante suspendido que nos hace sentir que, aun pasando los años, seguimos siendo una ciudad que respira su historia con orgullo y emoción.


