Juan Laureano de Pina, más que una calle

Un artista que llegaría a ser platero episcopal de Jaime de Palafox y Cardona y de la Real Capilla de la Catedral de Sevilla, con una vasta obra que incluye la custodia de la Sacramental de San Miguel (Jerez, 1672–1674), el diseño de la urna de San Fernando (Catedral de Sevilla, 1686), el sagrario de San Miguel (Morón, 1686), la puerta relicario de San Leandro (Capilla Real, 1689), la custodia de la Magdalena (Sevilla, 1692), parte de la custodia de Utrera (1690–1695), diferentes elementos del trono de las Octavas (Catedral de Sevilla, 1695), el del Santísimo Sacramento (Catedral de Zaragoza, 1695), la urna del Santo Entierro (Jerez, 1689–1696), piezas para el altar de la Virgen de los Reyes (Catedral de Sevilla, 1717–1718)…
Y ahora viene la pregunta incómoda. ¿Cómo es posible que no tenga una placa en el centro de Jerez, por ejemplo en la Plaza Plateros, donde se sabe que fue vecino antes de trasladarse a Sevilla? Tiene una calle, sí. Pero seamos honestos: una calle periférica, sin contexto.
Jordi Savall recordaba que “la riqueza de un país no depende de la riqueza de su patrimonio; depende de la capacidad del país para valorarlo”. Y en esto, en Jerez, somos muy pobres.


