Muchacho con un perro, Murillo

Muchacho con un perro. Bartolomé Estéban Murillo. Anterior a 1600, Óleo sobre lienzo, 74x60 cm. San Peterburgo, Rusia. Museo del Hermitage.

Bartolomé Estéban Murillo. Anterior a 1600, Óleo sobre lienzo, 74×60 cm. San Peterburgo, Rusia. Museo del Hermitage.

Este lienzo es uno de los primeros que el artista sevillano realizaría dentro de sus célebres pinturas de género infantil. Junto con la «Chica con frutas y flores» sería adquirido en 1772 por el príncipe Galitzin de Rusia.

En esta ocasión, Murillo transmite la alegría y el desenfado del protagonista de la escena que, sin lugar a dudas, nos recuerda al chico quitándose piojos expuesto en el Louvre y es que, muy probablemente, estemos ante en mismo modelo en ambas pinturas, aunque si las comparamos, en cada una realiza una acción bien diferente.

Comparativa entre la "chica con frutas y flores" y el cuadro del "muchacho con un perro"

En París, el artista retrata al muchacho harapiento quitándose sus propios piojos del cuerpo, expresando con este gesto la soledad y la dura condición de indigencia que sufría parte de la sociedad infantil en la Sevilla de mediados del siglo XVII. Por contra, el cuadro conservado en el Hermitage, el chico sonríe mientras enseña a un perro su serón vacío, en el que no hay nada que pueda darle de comer.

Tanto él como el perro aparecen aislados en un paisaje abierto poco definido, en el que tan solo se distingue un muro en ruinas en el margen derecho de la composición. Esta falta de detalles en el entorno enfatiza aún más la vitalidad del chico y su mudo diálogo con el animal, y tema principal de la obra, la etapa más ingenia de la vida humana; la infancia.

Al no haberse encontrado documentación sobre el origen de esta pintura, se cree que fuera fruto de un encargo aislado de uso personal.

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